Sigo relatando mi primera experiencia en el orgullo.

El jueves fue, para mi, uno de los mejores días de todos.

Todavía con mucha euforia pues quedaban muchas cosas por vivir YY y yo nos fuimos para Chueca a comer con la gente del proyecto y después a ocupar “el apa”, como lo llamábamos nosotras. Sobre las 16:30 ya estábamos instaladas y decidimos tumbarnos un ratito para pillar fuerzas para la tarde-noche. Tarea imposible ya que, YY en la parte de arriba y yo en la de abajo, no dejábamos de rajar, de comentar lo emocionadas que estábamos, las ganas que teníamos de colocarnos nuestra camiseta, colgarnos nuestras mochilas naranjas (fijo que mas de uno nos vio) y lanzarnos a la calle a disfrutar.

A las 19:00 horas ya estábamos las dos en la Plaza del Rey. Una vez el stand estuvo preparado nos fuimos con dos cámaras calle arriba hacia la calle Pelayo para vivir la carrera de tacones.

La calle estaba a reventar de gente. Muchísimo ambiente, se notaba que era jueves y a muchos no les importaba ir con resaca a currar el viernes. La ocasión merecía la pena.

Muchas entrevistas a presentadores, concursantes, curiosos, espectadores.

A destacar de la carrera de tacones:

- el concursante que quedo el último pero recorrió media calle luciendo todo sus encantos, simplemente con una bata de raso (muy bonita por cierto) desatada y los tacones requeridos.

- las tres personas curiosas, jubiladas, y muy graciosas, que estaban a mi lado casi al final de la calle y con la que un grupo de amig@s que había a mi lado se hizo una foto (si leéis esto por favor mandármela)

Una vez finalizada la carrera conseguimos “secuestrar” al ganador y llevarlo al stand junto a su marido para hacerles una entrevista. Tengo que decir que Francisco llevaba tiempo ensayando en el salón de su casa para hacer una buena salida ya que al ser la calle tan estrecha es muy importante coger ventaja al principio.

El resto de la tarde transcurrió entre cervezas, risas, entrevistas, “acoso” a los visitantes por nuestra parte.

Una vez recogido todo a cenar y de copas por Chueca por primera vez en mi vida. Me lo pasé genial. Una noche que no olvidaré en mucho tiempo.

 

P.D. Espero que el próximo año me dejen participar aunque sea mujer porque el crucero será mio.